Shiva Kavacham


El Rishi Rishabha dijo al príncipe:

¡OM! ¡Reverencias al Señor Nilakantha, el Amado de Uma, el Señor de los tres ojos y de mil brazos, Shambhu, que destruye a los enemigos con Su omnipotencia!


Ahora, para tu bien, te revelaré el secreto supremo de todas las penitencias, poseyendo el cual, serás siempre exitoso y serás redimido de toda falta y dolor.

Después de adorar al Señor Omnipresente, yo declaro la verdad esotérica del Shiva Kavacha para el patrimonio y el bien de los seres humanos.

Sentándose calmadamente, en un lugar sagrado, con todos sus sentidos apaciguados y los Pranas controlados, uno debería contemplar al Shiva Imperecedero.

Habiendo instalado al Señor, que es omnipresente y que está más allá de los sentidos, en el loto del corazón, uno debe meditar en el Ser Sutil e Infinito.

Habiéndose liberado de la atadura de las acciones mediante la meditación constante, sumergiéndose completamente en la Beatitud Suprema y con su corazón siempre absorto en el Shadakshara "Om Namah Shivaya", uno debe protegerse vistiendo la armadura de Shiva (Shiva Kavacha).


"Que la Divinidad Suprema me rescate de esta insondable oscuridad del pozo del Samsara y que su glorioso Nombre destruya mis faltas en su totalidad.

Que Aquél que existe en todas las formas, que es supremamente dichoso, más pequeño que lo más pequeño y poseedor de omnipotencia,  me libere de temor en todo lugar.

El Señor Shiva, cuya forma tiene ocho partes, que soporta el universo en la forma de tierra, me proteja de toda enfermedad terrena, y que Él, que da vida a la humanidad en la forma de agua, elimine mis temores al agua.

El Kala Rudra danza la Tandava tras quemar los mundos al final del Kalpa. Que Él me rescate de todos los problemas generados por los incendios agrestes y los vientos.

Que Él, el Trinayana de cuatro cabezas, que es resplandeciente como el relámpago y el oro, me cuide en el Este; y que Él, que lleva un hacha, el Veda, un gancho, un lazo, un tridente y un rosario en Sus manos, cuyo color es oscuro y lustroso como las nubes de lluvia, me cuide en el Sur.

Adoro a Aquél que es puro e inmaculado como el jazmín, la luna, la caracola y el cristal, que lleva los Vedas y un rosario en Sus manos como emblemas que confieren dones e intrepidez. Que Él me dé seguridad en el Oeste. Que Él, brillante como los filamentos del loto en flor, me proteja en el Norte.

Que el Ishvara de cinco caras, que es blanco y transparente como el cristal, que sostiene un gancho, un lazo, un hacha, un cráneo, un tambor y un tridente en sus manos, y también los Vedas y un rosario como signo de seguridad, me proteja arriba.

Ruego al Señor Chandramauli que cuide de mi cabeza, a Phalanetra que cuide de mi frente, y a Él, el destructor de la lujuria, que proteja mis ojos.

Adoro a Vishvanatha, que es renombrado en los Vedas y que sostiene un cráneo en su mano. Que mantenga mi nariz, oídos y cabeza sanos y salvos.

Que el Señor de cinco rostros, cuya lengua es el Veda, proteja mi rostro y mi lengua. Que el Señor de cuello azul, que sostiene el arco Pinaka en sus manos, proteja mi garganta y mis manos.

Que el Señor, destructor del sacrificio de Daksha, cuyos brazos son la encarnación misma del Dharma, proteja mi pecho y mis brazos de todo peligro y mal.

Que mis caderas, mi cintura, mi estómago y mi ombligo estén al cuidado de Dhurjati, el destructor de Cupido, que tiene una montaña como su arco.

Dejo mis muslos, rodillas y pies bajo la gracia de aquél que está lleno de gracia.

Que en la primera guardia del día, sea Mahesha mi protector; en la segunda, Vamadeva; en la tercera, Trilochana y en el cuarta, Vrishaketu.

Que Shashishekhara me proteja de todo mal en la tarde, Gandhara durante la medianoche, Gauripati al amanecer y Mrityuñjaya en todo momento.

Que Shankara sea mi protector cuando yo esté adentro, Sthanu cuando esté afuera, Pashupati en la región intermedia y Sadashiva en todas partes.

Que aquél que es conocido por los Vedas sea mi salvador cuando yo esté sentado, el Señor de los Pramathas cuando esté caminando y el Soberano Gobernante del universo cuando esté descansando.

Que Nilakantha, el formidable enemigo de las tres ciudades, despeje mis temores y peligros mientras yo esté en el camino, en medio de intransitables picos montañosos y valles.

Que el Señor Todopoderoso me salve de las crueles garras de animales salvajes cuando viaje atravesando espesos bosques.

Ofrezco mis sinceras plegarias al Señor Virabhadra que es tan terrible como Yama al final de un Kalpa y cuya carcajada hace temblar a los mundos; que Él destruya mis temores al cruzar el temible océano de formidables enemigos.

Adoro al Señor, que Él destruya con el afilado y poderoso filo de su espada las temibles huestes de ejércitos enemigos formados con sus cuatro divisiones, infantería, caballería, cuadrigas y elefantes.

Que el llameante fuego emitido por el tridente del Señor reduzca a los delincuentes a cenizas y que su arco, el Pinaka, asuste a las bestias salvajes tales como tigres, leones y osos.

Que Él me proteja de todo mal surgido de sueños y presagios desfavorables, de toda agonía mental o corporal, y de todas las diferentes clases de calamidades.

Me inclino ante el Señor Sadashiva, que es la Verdad Suprema, que es la forma misma de los himnos y ritos sagrados, que está más allá de todo conocimiento y verdad, que es la encarnación de Brahma y Rudra, cuyos ojos son el sol, la luna y el fuego, que tiene el cuerpo cubierto de cenizas, que lleva una corona y adornos simples con incrustaciones de diversas gemas y diamantes, que es el Creador, Sostenedor y Destructor del universo entero, quien destruyó el sacrificio de Daksha, que mata la corriente del tiempo, que reside solo en el Muladhara, que trasciende las categorías de conocimiento, de cuya cabeza la sagrada Ganga hace su morada permanente, que es inmanente en todos los seres, que posee las seis cualidades, que es la verdad y esencia de la filosofía, que es el medio para obtener los tres Vargas (Dharma, Artha y Kama), que es el Señor de los mundos, que se adorna con los ocho reyes de las serpientes alrededor de su cuello y que es la forma misma del Pranava (OM).

Adoro a aquél que es la personificación de la Conciencia, cuya forma es el espacio y los puntos cardinales, que lleva un collar de estrellas y planetas, que es puro e inmaculado, que es el Maestro de todos los mundos, que es el Testigo Supremo del universo entero, que es el Secreto Supremo de todos los Vedas, que trasciende toda filosofía, que concede dones a sus devotos y que derrama compasión sobre el pobre e ignorante.

Invoco al Señor misericordioso, que es siempre puro y beatífico, que está libre de lujuria, codicia y sufrimiento, que está desprovisto de todo defecto o cualidad, que no tiene deseo, enfermedad, ego o apego, que es omnipresente, infinito y eterno, que está más allá de las cadenas de causa y efecto, en quien todo dolor y placer, orgullo, poder y pompa, temor y peligro, mala acción y sufrimiento se hunde y muere.

Adoro a Aquél que es la personificación de la Pura Conciencia, en quien las dudas se disipan y las acciones cesan, que está más allá de cambio, tiempo y destrucción, que es pleno, puro, mudo y eterno, que es Satchidananda (Existencia, Conocimiento y Felicidad Absoluta), que es la personificación del lugar incomunicable, que es auto-refulgente y la refulgencia encarnada, que es bondadoso, visión radiante de belleza y beatitud infinitas. ¡O mi Señor! Gloria a Ti. Tú eres la encarnación de Rudra, Raudra y Bhadra. Tú eres Mahabhairava, Kalabhairava. Tus guirnaldas son collares de cráneos y Tú sostienes las armas divinas Khatvanga, el sable, la piel (Charma), el lazo, el gancho, el tambor, el tridente, el arco, la flecha, la maza y la Shakti (un arma) en tus manos. ¡Oh Dios de mil rostros! Da temor mirarte con tus terribles dientes y tus carcajadas atravesando todos los mundos. Las serpientes son tus aros, guirnaldas y brazaletes. Llevas una piel de elefante sobre tu cuerpo. Eres el conquistador de la muerte, el destructor de las tres ciudades, ¡Oh Dios de los tres ojos!

Tú eres existencia absoluta, inmanencia de todas las cosas, esencia de Paz, felicidad y silencio absolutos, ¡Oh Shambhu! Tú eres, en verdad, el Brahman del Veda y el Vedanta. Tú eres omnipresente, antiguo y eterno. ¡Sálvame, mi Señor! Despeja mis temores de una muerte cruel y de peligros, destruye a mis enemigos con tu tridente y córtalos con la hoja de tu espada. Sálvame de caer en el pozo del temible infierno y hazme libre y valiente. Cúbreme con tu armadura, protégeme siempre. Yo soy pobre, dócil y humilde, y estoy indefenso. Entrego todo a tus pies y me pongo a tu disposición. Tú eres mi único apoyo y salvador. ¡Oh Señor Sadashiva! ¡Oh Mrityuñjaya! ¡Oh Tryambaka! Reverencias a ti una y otra vez."


Rishava dijo: "De esta manera, te he revelado el secreto supremo del Shiva Kavacha que confiere todos los dones y satisface todos los deseos, y que hace que uno se alivie de todos los dolores y sufrimientos".

Cubierto por esta armadura de Shiva,  uno está siempre libre de todo temor, peligro o caída, por Su Divina Gracia.

Liberado de enfermedades crónicas y muerte prematura, uno goza de larga vida y Beatitud Eterna.

Esta Armadura (de Shiva) desarraiga el mal y hace que uno se eleve a las alturas sublimes de paz y prosperidad.

Al final, aquél liberado de todas las malas acciones y de todo obstáculo obtiene el feliz asiento de salvación por este poder inmenso.

Por lo tanto, mi niño, lleva con absoluta fe esta Armadura que he expuesto, con la cual serás muy feliz.

Suta dijo: "Habiendo hablado así, el sabio Rishabha le dio al príncipe una gran caracola, una poderosa espada con la cual sería capaz de conquistar a sus enemigos en un abrir y cerrar de ojos".

Luego espolvoreó sobre su cuerpo cenizas sagradas y le dio un magnético toque que le hizo sentir la fuerza de doce mil elefantes.

Tras obtener tal fuerza, poder y coraje, el príncipe brilló con la gloria del sol de otoño.

El Sabio dijo una vez más: "Esta espada que te he dado está purificada por los Mantras sagrados, con solo mirarla, el enemigo caerá sin vida. La muerte misma se aterrorizará y huirá".

Oyendo el retumbante sonido de esta caracola, los enemigos caerán inconscientes dejando sus armas.

Estos son los dos instrumentos que destruirán a los ejércitos opositores y alentarán al tuyo.

Vestido con la Armadura de Shiva, destruirás a tus enemigos con estas dos armas divinas. Obtendrás tu reino ancestral y te convertirás en el soberano de esta tierra.

Consolándolo así, con todas sus bendiciones, y tras recibir el respeto y los honores debidos, el Sabio se marchó.

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